La época vikinga sueca abarca los siglos VIII y XI. Durante este periodo, se cree que los suecos se expandieron hacia el este de Suecia y se mezclaron con los gautas del sur. Asia, el Mediterráneo y a ciudades tan lejanas como Bagdad. Sus rutas atravesaban los ríos de Rusia hasta llegar a la capital del Imperio Bizantino, Constantinopla (actualmente Estambul, Turquía), de donde partían por distintas direcciones. El emperador bizantino Teófilo notó sus destrezas para la guerra, y los invitó a servirle como sus guardaespaldas personales, conocidos como la Guardia varega. También se cree que los vikingos suecos, llamados "Rus", son los padres fundadores de Rusia. Las aventuras de estos vikingos suecos son conmemoradas en muchas piedras rúnicas en Suecia, tales como las piedras rúnicas griegas y varegas. Hubo también considerables participaciones vikingas en expediciones al oeste, que son conmemoradas en las piedras rúnicas inglesas. La última gran expedición vikinga fue el fallido viaje que dirigió Ingvar el Viajero, a la región del sureste del Mar Caspio. Sus expedicionarios son conmemorados en las piedras rúnicas de Ingvar, ninguna de las cuales menciona a algún sobreviviente. Lo que le sucedió a la expedición se desconoce, pero se cree que fueron víctimas de alguna epidemia.
No se sabe cuándo ni cómo se creó el reino de Suecia, pero la lista de monarcas suecos sólo nombra a aquellos que reinaron Svealand (Suecia) y Götaland (Gothia) al mismo tiempo, siendo el primero Erik el Victorioso. Previamente, Suecia y Gothia habían permanecido como naciones separadas. Sin embargo, no se sabe desde cuando existían aquellos reinos, pero Beowful los describe en las semi-legendarias guerras entre suecos y gautas del siglo VI.
Durante los primeros años de la era vikinga en Escandinavia, Ystad en Escania y Paviken en Gotland, fueron grandes centros del comercio de aquella época. Existen ruinas de lo que se piensa era un gran mercado en Ystad, que data de entre los años 600 y 700 d. C. En Paviken, un importante centro de comercio de la región Báltica durante los siglos IX y X, se han encontrado restos de un gran muelle de la era vikinga con talleres de construcción de barcos e industrias artesanales. Entre los años 800 y 1000, el comercio llevó una abundancia de plata a Gotland y de acuerdo a varios especialistas, los guter de aquella época tenían más plata que todo el resto de la población de Escandinavia junta.
San Óscar introdujo el cristianismo en el año 829, pero la nueva religión no comenzó a reemplazar las creencias tradicionales sino hasta el siglo XII. Durante el siglo XI, el cristianismo se convirtió en la religión predominante, y para el año 1050 Suecia era contada como una nación cristiana. El periodo entre 1100 y 1400 fue caracterizado por luchas internas por el poder y la competencia entre los reinos nórdicos. Los reyes suecos también comenzaron a expandir su territorio hacia Finlandia, creando conflictos con los rus, que ya no tenían ninguna conexión con Suecia para ese momento.
En el siglo XIV, Suecia fue afectada por la peste negra (peste bubónica). Durante este periodo las ciudades suecas también comenzaron a adquirir mejores derechos y fueron fuertemente influenciadas por los mercaderes alemanes de la Liga Hanseática, activos especialmente en Visby. En 1319, Suecia y Noruega fueron unidos por el rey Magnus Eriksson y en 1397 la reina Margarita I de Dinamarca efectuó una unión personal de Suecia, Noruega y Dinamarca, naciendo así la Unión de Kalmar. Sin embargo, los sucesores de Margarita, cuyo poder sólo estaba situado en Dinamarca, no podían controlar a la nobleza sueca. El poder real lo tenían por largos periodos de tiempo, regentes (notablemente aquellos de la familia Sture) elegidos por el parlamento sueco. El rey Christian II de Dinamarca, quien hizo valer su condición a Suecia por medio de las armas, ordenó una masacre de la nobleza sueca en Estocolmo. La matanza fue conocida como el "Baño de sangre de Estocolmo" e incitó a la nobleza sueca a formar una nueva resistencia y, el 6 de junio (hoy la fiesta nacional de Suecia) de 1523, nombraron a Gustavo I de Suecia como su rey. Este hecho a menudo es considerado como la fundación del estado moderno de Suecia. Poco después, el Gustavo I rechazó el catolicismo e introdujo a Suecia a la Reforma Protestante. Por estos acontecimientos Gustavo I es considerado como el "Padre de la Nación".
Durante el siglo XVII Suecia emergió como una potencia europea. Antes del surgimiento del Imperio Sueco, Suecia era un país muy pobre, escasamente poblado, poco conocido en el norte de Europa, sin ningún poder importante ni reputación. Fue repentinamente convertido en una de las naciones líderes en Europa por Axel Oxenstierna y el rey Gustavo II Adolfo de Suecia, gracias a la conquista de territorios de Rusia y Polonia-Lituania, pero también gracias a su participación en la Guerra de los 30 años, la cual convirtió a Suecia en el líder continental del protestantismo hasta el colapso del imperio en 1721.
La guerra de Gustavo II Adolfo en contra del Sacro Imperio Romano-Germánico tuvo un alto costo para éste último, muriendo un tercio de su población, y desplazándolo como el país más poderoso de Europa. Suecia conquistó cerca de la mitad de los estados del Sacro Imperio y el plan de Gustavo II Adolfo era convertirse en el nuevo emperador del Sacro Imperio, sobre la base de la unidad entre Escandinavia y los estados germánicos. Sin embargo, después de su muerte en 1632 en la Batalla de Lützen, los reveses comenzaron a sucederse. Después de la Batalla de Nördlingen la esperanza de controlar los estados germánicos se volvió improbable, y las provincias conquistadas se separaron del dominio sueco una a una, dejando a Suecia con sólo un par de territorios al norte de Alemania: Pomerania Sueca, Bremen-Verden y Wismar.
A mediados del siglo XVII, Suecia era el tercer país más extenso en Europa, sólo superado por Rusia y España. Suecia alcanzó su máxima expansión territorial bajo el reinado de Carlos X de Suecia (1622-1660) después del Tratado de Roskilde en 1658. El éxito de Suecia durante este periodo le es acreditado a los grandes cambios que el rey Gustavo I hizo en la economía del país a mediados del siglo XIV, y la conversión al protestantismo. El siglo XVII vio a Suecia envuelta en varias guerras, como la que sostuvo en contra de Polonia-Lituania, con ambos bandos compitiendo por los territorios de los Países Bálticos, siendo la Batalla de Kircholm una de las peores derrotas suecas.
Este periodo también fue testigo de "La Inundación" - la invasión sueca de la Unión de Polonia-Lituania. Después de más de medio siglo de una guerra casi constante, la economía sueca se deterioró seriamente. Reconstruir la economía y recuperar el poder militar se convertiría en una labor que se extendería durante toda la vida del sucesor de Carlos X, Carlos XI de Suecia (1655-1697). El legado para su hijo, el siguiente rey de Suecia Carlos XII, fue uno de los mejores arsenales en el mundo, un ejército numeroso y una gran flota. El principal competidor de Suecia, Rusia, tenía más armas pero estaba lejos de tener el mismo equipamiento y entrenamiento.
Después de la Batalla de Narva en 1700, una de las primeras batallas de la Gran Guerra del Norte, el ejército ruso fue severamente diezmado, dándole a Suecia la oportunidad de invadir Rusia. Sin embargo, Carlos XII no persiguió al ejército ruso - en su lugar se volvió contra Polonia-Lituania y derrotó al rey polaco Augusto II y a sus aliados sajones en la Batalla de Kliszow en 1702. Esto dio a Rusia tiempo para reconstruir y modernizar su ejército. Después de la exitosa invasión a Polonia, Carlos XII decidió hacer un intento de invasión a Rusia, pero terminó con una derrota sueca en la Batalla de Poltava en 1709. Después de una larga marcha expuestos a los jinetes cosacos, a las técnicas de tierra quemada del zar Pedro el Grande y al clima frío de Rusia, los suecos llegaron al lugar de la batalla débiles y con la moral baja, y fueron superados en número por las tropas rusas en Poltava. La derrota significó el comienzo del fin del Imperio sueco.
Carlos XII intentó invadir Noruega en 1716; sin embargo, fue muerto en el sitio de la fortaleza Fredriksten en 1718. Los suecos no fueron derrotados militarmente en Fredriksten, pero la organización y estructura de la campaña noruega llevaron a la muerte al rey y al retiro del ejército. Forzada a ceder grandes extensiones de tierra en el Tratado de Nystad en 1721, Suecia también perdió su lugar como imperio y como el estado dominante del Mar Báltico. Con la pérdida de la influencia sueca, Rusia emergió como un imperio y se convirtió en una de las naciones dominantes en Europa.
En el siglo XVII, Suecia ya no tenía los suficientes recursos para mantener sus territorios fuera de Escandinavia, debido a lo cual perdió la mayoría, culminando con la pérdida del este de Suecia con Rusia, territorios que se convertirían en el semi-autónomo Ducado de Finlandia en la Rusia Imperial.
Después de que Dinamarca-Noruega fuera derrotada en las Guerras Napoleónicas, Noruega fue cedida a Suecia el 14 de enero de 1814 a cambio de las provincias del norte de Alemania, en el Tratado de Kiel. Los intentos de Noruega de mantenerse como una nación soberana fueron repelidos por el rey Carlos XIII de Suecia. El rey lanzó una campaña militar contra Noruega el 27 de julio de 1814, terminando con la Convención de Moss, la cual forzó a Noruega a una unión personal con Suecia bajo el poder sueco, que permaneció hasta 1905. La campaña de 1814 fue la última guerra en la que Suecia participó como beligerante.
Los siglos XVIII y XIX vieron un importante crecimiento demográfico, que el escritor Esaias Tegnér en 1833 atribuyó a "la paz, la vacuna (contra la viruela), y las patatas". Entre 1750 y 1850 la población sueca se duplicó. De acuerdo a algunos especialistas, la emigración en masa hacia Estados Unidos se convirtió en la única forma de evitar el hambre y la rebelión; más del 1% de la población emigraba anualmente durante la década de 1880. Suecia seguía en la pobreza, con una economía básicamente agrícola, pese a que Dinamarca y otros países de Europa Occidental ya habían comenzado a industrializarse. Entre 1850 y 1910 más de un millón de suecos migraron hacia los Estados Unidos y a principios del siglo XX, vivían más suecos en Chicago que en Gotemburgo (la segunda ciudad más grande de Suecia). La mayoría de los inmigrantes suecos se radicaron en el Medio Oeste estadounidense, alcanzando una gran incidencia en la población de Minnesota. Como destinos secundarios, otras corrientes suecas se dirigieron a Delaware, a Canadá, a Chile y en menor medida a la Argentina.
Si bien proceso de industrialización de Suecia se desarrolló lentamente, la agricultura experimentó cambios importantes debido a las innovaciones tecnológicas y al crecimiento de la población. Estas innovaciones incluían programas del gobierno de cercamiento, sobre-explotación de las tierras agrícolas y la introducción de nuevas especias como la papa. También debido al hecho a que los campesinos suecos habían sido explotados como en ningún otro lugar en Europa, la cultura granjera sueca adquirió un papel protagónico en los procesos políticos, característica que se ha mantenido en el tiempo, con el Partido Agrario, (actualmente llamado Partido del Centro). Entre 1870 y 1914, Suecia comenzó a industrializarse en un proceso que se mantendría en adelante.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, se produjeron fuertes movimientos sociales y sindicales, así como de grupos abstinentes y religiosos independientes, que comenzaron a presionar por un Estado democrático. En 1889 se fundó el Partido Socialdemócrata Sueco. Estos movimientos llevaron al país hacia una moderna democracia parlamentaria, alcanzada en la época de la Primera Guerra Mundial. Como la Revolución Industrial avanzaba durante el siglo XX, la población rural comenzó a migrar hacia las ciudades para trabajar en las fábricas y comenzaron a ser incluidos en sindicatos. En 1917 fracasó una revolución socialista, pero para ello se debió establecer una monarquía parlamentaria de tipo democrático.
Suecia se mantuvo oficialmente neutral durante ambas guerras mundiales, aunque su neutralidad en la Segunda Guerra Mundial ha sido debatida muchas veces; estuvo bajo la influencia alemana la mayor parte de la guerra, y fueron aislados del resto del mundo por medio de bloqueos. Inicialmente, el gobierno sueco consideró que no estaba en posición de oponerse a Alemania, y posteriormente colaboró con Hitler. Los voluntarios suecos en las unidades nazis SS estuvieron entre los primeros en invadir la Unión Soviética durante la Operación Barbarroja. Suecia también proporcionó acero, rodamientos y maquinaria a Alemania durante la guerra. Hacia el final de la guerra, cuando la derrota alemana parecía inminente, Suecia comenzó a jugar un rol en esfuerzos humanitarios y acoger refugiados, entre ellos los muchos judíos de la Europa ocupada por los nazis que fueron salvados, en parte porque Suecia participó en misiones de rescate en campos de concentración, y porque Suecia era el principal centro de refugiados de Escandinavia y los países Bálticos. Sin embargo, críticas internas y externas aseguran que Suecia pudo haber hecho más para resistir las amenazas de los nazis, incluso si corría el riesgo de una ocupación.
Durante la Guerra Fría Suecia adoptó públicamente una posición de neutralidad, pero de forma no oficial los líderes suecos mantuvieron conexiones estrechas con los Estados Unidos. A principios de 1960, Suecia y Estados Unidos acordaron desplegar submarinos nucleares fuera de la costa este sueca y ese mismo año ambos países hicieron un pacto secreto de defensa que fue dado a conocer recientemente en 1994.
Después de la Segunda guerra, Suecia tomó ventaja de su base industrial intacta, estabilidad social y de sus recursos naturales para expandir su industria y apoyar la reconstrucción de Europa. Suecia fue parte del Plan Marshall y participó en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Durante la mayor parte de la post-guerra, el país fue gobernado por el Partido Socialdemócrata Sueco (en sueco: Socialdemokraterna). Este partido estableció un modelo corporativista que favoreció a las grandes empresas capitalistas, pero también a los sindicatos, organizados en la Confederación de Sindicatos Suecos (LTC), afiliada al mismo partido. El Estado sueco adquirió un rol decisivo y la cantidad de empleados públicos aumentó notablemente entre 1960 y 1980. Finalmente, el país se abrió al comercio internacional y se orientó al competitivo sector manufacturero internacional, obteniendo buenas tasas de crecimiento hasta la década de 1970.
Como otros países del mundo, entró en un periodo de declinación económica, luego de los embargos de petróleo de 1973-74 y 1978 -79. En la década de 1980 los pilares de la industria sueca fueron fuertemente reestructurados. La construcción de barcos fue descontinuada, la tala de bosques fue integrada a la producción moderna de papel, la industria del acero fue concentrada y especializada, y la ingeniería mecánica fue robotizada.
Entre 1970 y 1990 casi todos los impuestos fueron elevados más del 10%, y el crecimiento fue muy lento comparado con la mayoría de los países de Europa Occidental. El impuesto de límite de ingresos para los trabajadores alcanzó a más del 80% y el gasto público superó la mitad del PIB nacional, a la vez que su política económica era cuestionada por los economistas clásicos.
A principios de la década de 1990 Suecia cayó en una crisis fiscal. La respuesta del gobierno fue reducir los gastos e instituir una serie de reformas para impulsar la competitividad de Suecia, entre las que se encontraban reducir el Estado de bienestar sueco y privatizar bienes y servicios públicos. Las reformas le permitieron entrar a la Unión Europea, a la cual Suecia pertenece desde el 1 de enero de 1995, aunque sin adoptar el euro, habiendo decidido mantener la corona sueca como su moneda nacional.
Actualmente Suecia es uno de los países con más alto Índice de Desarrollo Humano, encontrándose entre las veinte economías más grandes del mundo. Suecia también suele participar en operaciones militares internacionales, incluyendo Afganistán, donde las tropas suecas están bajo el mando de la OTAN; y en la Unión Europea apoyando operaciones de las "fuerzas de paz" en países como Kosovo, Bosnia-Herzegovina y Chipre. Además, varias empresas suecas exportan armamento que es utilizado por el ejército estadounidense en Irak.