Suecia está ubicada en la Península escandinava en Europa del Norte, entre Finlandia y Noruega, a lo largo del estrecho de Öresund que la enlaza con el mar Báltico y el mar del Norte. Su capital es Estocolmo, donde habita aproximadamente el 12% de las nueve millones de personas que integran este país nórdico. Su idioma es el sueco, lengua que pertenece a la rama norte del árbol germánico, al igual que el noruego, danés e islandés. No obstante, dado que no es un idioma que se ha extendido por el mundo la gran mayoría de los suecos hablan inglés, y buena parte de éstos adicionalmente dominan una tercera lengua.
Suecia es uno de los países más grandes de Europa, casi de igual tamaño que Estado Español, mide de norte a sur casi 1.600 kilómetros, lo cual se traduce en bellos contrastes en la geografía y el paisaje de la nación. A esto se le suman los cambios que se viven en las estaciones del año, que transforman a la naturaleza sueca en un espectáculo de color.
Más de la mitad de su superficie está cubierta de bosques, un 16% de montañas y páramos, el 10% está cubierto de hermosos lagos, ríos y humedales y sólo un 8% está constituido por tierras cultivadas.
Se considera que son pocos los habitantes en relación a las extensiones de terreno gracias a lo que hay paisajes vírgenes de los que propios y extraños pueden disfrutar, especialmente al norte en la Laponia, donde montes sin árboles y bosques bajos existen en medio de fríos vientos.
Igualmente, vale la pena destacar la Costa Alta, situada al norte, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y los archipiélagos de Estocolmo, Sankt Anna y Västervik, con sus numerosas islas e islotes. Por su parte, cerca de la costa báltica están dos de las islas importantes del país, Gotland y Öland, que se caracterizan por su paisaje natural conformado por prados llenos de flores y un litoral de piedra caliza espinosa.
El sur, llamada Escania, es la región agrícola por excelencia, repleta de llanuras, colinas, bosques y playas.
Museos de ciencia, arte e historia, zoológicos, parques, edificios y zonas históricas que mantienen vivo el pasado, junto con restaurantes, locales nocturnos e inmensas tiendas son parte de los encantos que tiene Estocolmo.