
El dominio de los Caballeros Hospitalarios terminó tras la Conquista francesa de Malta liderada por Napoleón Bonaparte en 1798 cuando se dirigía hacia Egipto. Para ocupar el archipiélago, el entonces general francés, pidió permiso para atracar en su puerto y, una vez allí, se apoderó de la ciudad y saqueó sus arcas, ante la pasividad de los caballeros hospitalarios que tenían promesa de no alzarse en armas a ningún príncipe cristiano.
La ocupación francesa fue impopular, entre otras cosas por su intolerancia religiosa, por lo que los malteses se rebelaron y los franceses se vieron forzados a refugiarse en las fortificaciones. Gran Bretaña y el Reino de las Dos Sicilias enviaron municiones y ayuda. Los británicos también enviaron su flota, que efectuó el bloqueo de las islas. Las aisladas fuerzas francesas se rindieron en 1800, y los británicos tomaron el control del archipiélago, convirtiéndolo en su protectorado.
En 1814, como parte del Tratado de París, Malta pasó oficialmente a formar parte del Imperio Británico. Debido a su proximidad al Canal de Suez fue usada como puerto de escala hacia la India y fue el cuartel general de la flota hasta mediados de los treinta.
Malta desempeñó una función importante durante la Segunda Guerra Mundial debido a su proximidad a las líneas de navegación del Eje, por lo que fue sitiada de nuevo. El coraje de su pueblo motivó a Jorge VI a otorgarle a Malta la Cruz de San Jorge, que hoy puede ser vista en la bandera del país.
El SS Ohio rompió el Sitio de Malta de 1940, el 15 de agosto de 1942.
Roberto Córdoba - Email: rcordoba77@yahoo.es
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